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Plaza

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Nuevo producto

Reproducción de la obra de Gustavo torner titulada "Plaza" situada en el Museo al aire Libre de la Castellana.

Más detalles

1 Elemento

Disponible

200,00 € sin impuestos

Ficha técnica

Height 40 cm
Width 40 cm
Depth 10 cm
Weight 1 Kg
Compositions Madera y metal
Styles Geometría
Properties Abstracta

Más

En el Museo, se le adjudicó a Torner un espacio de 7 x 15 m en la calle Serrano. En este caso, el artista diseño como un conjunto unitario la pieza a exponer y el ámbito en el cual iba a estar situada, una pequeña terraza -mirador desde donde se disfruta de una bonita vista del resto del recinto, y a todo ello lo denominó Plaza-Escultura. Según él mismo explica, esta idea de abarcar con su composición toda la parcela, se le ocurrió cuando recordó el texto de Borges sobre el emperador "que quiso tener un plano muy exacto del imperio y ocupó una provincia; lo quiso más exacto y ocupó el imperio entero". Así, pensó en representar una plaza con una fuente, de manera que el público no se diera cuenta de que todo era una escultura, excepto aquel que "con sensibilidad y atención mirase detenidamente".

No obstante la obra tuvo modificaciones en su realización respecto a los materiales y algunos detalles que desvirtuaron en cierto modo la idea original del artista. Consta de una plataforma construída en granito del Brasil muy pulido, que en un principio se concibió en toba volcánica -una piedra porosa que permite crecer la vegetación-, con un mecanismo para que se deslizase sobre ella una lámina de agua sin apenas movimiento, imitando el brillo de la escultura, sin embargo la instalación nunca ha llegado a funcionar como fuente. Sobre este pedestal van anclados cuatro elementos geométricos dispuestos de tal forma que, en palabras de su autor, "aluden a una esfera que no existe". El color rojizo del cobre empleado en su elaboración, producía un fuerte contraste con los negros y marrones de la plataforma, pero hoy día este efecto se ha perdido por el oscurecimiento del metal. Respecto al enlosado de la placita, tampoco estaba pensado en mármol, sino en un material más rústico -quizás en cemento- para que se mezclara todo el conjunto con el entorno natural. En 1993 el artista donó generosamente los bocetos de esta obra al Museo de Historia (Antiguo Museo Municipal de Madrid).